Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, escritor e investigador (UACh-PUC)


“El colon irritable no está sólo en tu cabeza, por cuanto, una condición de estrés y de tensión pueden empeorarlo. Y aunque no se cure, se puede tratar y aliviarlo”.

 

El Síndrome del Intestino Irritable (SII) –o colon irritable– es un trastorno funcional digestivo de tipo crónico bastante frecuente que afecta, principalmente, el intestino grueso, con signos y síntomas tales como: dolor abdominal, cólicos, hinchazón, mucosidad en las heces, exceso de gases, diarrea o estreñimiento, o bien, ambos. El cólico a su vez, es una molestia en la zona de los intestinos que puede ser experimentada como un dolor muy intenso, que provoca retortijones y sudoración, y que puede acompañarse de evacuaciones de vientre y vómitos.

El diagnóstico de este trastorno sólo puede ser realizado en función del historial clínico y de la sintomatología que señala el paciente, por cuanto, aún no existe un examen específico que pueda identificar el síndrome con absoluta certeza.

Si bien, este es un trastorno de salud que no mata a las personas y que tampoco implica una mayor probabilidad de padecer cáncer o de acortar la vida del paciente, sí afecta en forma drástica la calidad de vida de las personas, especialmente, cuando el sujeto inicia un periplo que lo lleva a consultar diversos especialistas, o bien, comienza a ir de hospital en hospital, probando todo tipo de tratamientos, pero sin lograr resultados que sean satisfactorios. A lo anterior, se suma, a menudo, un despectivo y mortificante comentario: “Todo eso está en tu cabeza”, que los pacientes deben escuchar con mucha indignación, cuando deciden consultar a un especialista, a raíz de sus continuos dolores, por su hinchazón, diarreas o estreñimiento.

En Barcelona, los Departamentos de Enfermedades Gástricas y de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron están liderando un macro estudio a nivel europeo con un gran y único objetivo: comprender la compleja relación que existe entre el trastorno intestinal –o colon irritable– y algunos problemas de salud mental, tales como la depresión y cuadros de ansiedad, así como también la presencia de fatiga crónica y la fibromialgia.

La razón de lo anterior, es muy simple de comprender: un 44% de las personas que sufre de colon irritable sufre, asimismo, de depresión y fatiga crónica, en tanto que un 32% de los pacientes presenta también fibromialgia.

En este gran proyecto europeo que busca estudiar la relación “cerebro-intestino” participarán alrededor de 1.200 personas –entre pacientes y voluntarios– con la finalidad de identificar biomarcadores que permitan construir una guía clínica para efectos de poder diagnosticar cuanto antes la presencia del trastorno e iniciar, asimismo, lo antes posible el tratamiento adecuado.

Las causas de la enfermedad pueden ser de diversa naturaleza, entre las cuales podemos consignar las siguientes: contracciones musculares del intestino, la inflamación intestinal, infecciones graves, alteraciones en la microflora intestinal, anomalías del sistema nervioso, tener familiares con antecedentes de síndrome del intestino irritable. Se habla, asimismo, de causas psicológicas, sin embargo, factores como el estrés, la ansiedad y la tensión sobre el sujeto están relacionados con los desencadenantes de una crisis de colon, más que ser los causantes del síndrome.

Hoy sabemos, que las emociones que experimentan las personas provocan en el cuerpo respuestas físicas y químicas que son reales y que pueden causar mucho dolor, molestias e incomodidad.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Harvard titulado “El intestino sensible” (The sensitive Gut), el objetivo de la terapia de tipo conductual-cognitivo, así como los tratamientos de reducción del estrés, apuntan a reducir la ansiedad, fomentar conductas saludables y ayudar a los pacientes afectados a lidiar con el dolor y la incomodidad de su condición. No obstante lo anterior, es preciso señalar, que si bien, dichos tratamientos colaboran en el proceso de recuperación del bienestar y la salud del paciente, no reducen en forma directa el dolor, ni tampoco mejoran los síntomas de la forma en que lo hacen ciertos medicamentos específicos prescritos para tratar el trastorno.

Es de esperar, que muy pronto se obtengan buenos resultados del estudio que se está llevando a cabo en el Hospital Vall d’Hebron, en España, por cuanto, de acuerdo con estudios internacionales en el ámbito de la Gastroenterología, la prevalencia del síndrome del intestino irritable afecta  entre el 10% y el 18% de la población en los países occidentales, donde las mujeres encabezan las estadísticas, en una proporción de dos a uno, siendo un mal que suele aparecer entre los 20 y los 45 años de edad.

La razón de que las mujeres sean dos veces más propensa a sufrir el SII, podría estar relacionado con los cambios hormonales, por cuanto, muchas mujeres señalan que los signos y síntomas empeoran durante su período menstrual o cuando este período se acerca.

Digamos finalmente, que se hace necesaria una consulta con el especialista, si la persona presenta cambios persistentes en los hábitos intestinales, o bien, experimenta otros signos o síntomas distintos a los habituales del síndrome del intestino irritable, ya que puede ser el indicador de una enfermedad más grave, como el desarrollo de un cáncer de colon, por ejemplo.

Algunos del los signos y síntomas para este último caso, son los siguientes: una notoria pérdida de peso sin que la persona esté haciendo una dieta o buscando reducir su peso corporal, diarrea durante la noche, presencia de sangrado rectal, anemia por deficiencia de hierro, vómitos sin causa aparente, dificultad para tragar, dolor abdominal persistente y que no se alivia al eliminar gases o al evacuar el intestino.

 

1 Comentario

  1. No está de más reafirmar el hecho de que este trastorno es real y que no es un mero producto de la «imaginación» de las personas, por cuanto, en ocasiones, los pacientes afectados de colon irritable deben escuchar con molestia e indignación acotaciones fuera de lugar como la señalada más arriba.

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