La accidentada primera noche del Festival de Viña del Mar tuvo su ganador. Se trata de Stefan Kramer que con su rutina hizo reír, llorar y a otros enojar.

Kramer vino después de la actuación de Ricky Martin, que cantó con un sonido criticado. Su voz estaba más abajo que la orquesta, quizás para tapar los cánticos contra el Gobierno.

Pero Kramer fue el peak del Festival con su rutina, donde se reconoció viviendo en un ambiente social alto, pero atento a lo que pasa con el estallido social.

“Aunque tus rechaces, y yo apruebe, no por pensar diferente vamos a ser enemigos “, dijo el imitador tratando quizás de equilibrar la balanza de la crisis que vive Chile.

Imitó a los políticos, personajes que cada vez son menos valorados por la gente, pero sí por las encuestas: Joaquín Lavín, el eterno vocero Pancho Vidal, Karla Rubilar, Gabriel Boric, el ministro Jaime Mañalich.

“Nuestro sistema de salud es uno de los mejores del sistema solar “, dijo Kramer parodiando la frase de Mañalich donde dijo que la salud en Chile era buena.

Cada frase fue ovacionada en la Quinta Vergara, donde dijo haber sentido miedo de ir a la Plaza de la Dignidad (Italia) para estar cera de la primera Línea.

“Debo reconocer que sentí miedo, y una persona me dijo ‘no sintai miedo, si gracias a la primera línea podemos marchar ‘”, aplausos del ex Monstruo y luego dijo “la revolución en Chile no es de izquierda ni de derecha, es de la conciencia “.

A esas alturas las redes sociales ardían en favor de la rutina de Kramer, pero también había sectores de criticaban el giro que llevaba el humor del imitador.

Baila Pikachu, Sensual Spiderman y Pare-Man personajes iconos del estallido social estaban junto a Kramer, que al final de su espectáculo reflexiono: “Es posible volver a comenzar, vivir sin miedo, ganarle a la desigualdad, esto hay que solucionarlo entre todos”.

“Es una herida profunda, pero la violencia no la va a sanar, tenemos que hacerlo entre todos, vamos que se puede “, dijo Kramer como cierre.