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La rutina del Paul Vásquez era esperada, quizás por su protagonismo como rescatista en las manifestaciones, además su primera vez solo y sin Mauricio Medina (El Indio) en la Quinta Vergara.

Pero la verdad, quedó gustó a poco y se extrañó esa ‘gracia’ que tenía con “Dinamita Show”, se notó la falta de su compañero.

El Flaco igual sacó risas en una rutina que costó calentar al público, pero  lo logró con recuerdos de su juventud, sus vivencias de hace cuarenta años y el tema de los pedos, que originaron las mayores risas en Viña y en las casas.

El dividir al personaje entre el “Flaco” y Paul Vásquez fue el punto más débil de la presentación, donde igual cayó en el facilismo y recordó su adicción a las drogas. Sentimentalismo que han usado otros humoristas arriba del escenario de Viña del Mar.

En este punto la polera que usó con la lectura “Nada borrará la sangre derramada”, en una clara alusión a las víctimas registradas durante el estallido social, fue su apoyo a las manifestaciones.

El Flaco ganó todos los trofeos del Festival, pero su emoción lo ganó, pero queda la sensación que Paul Vásquez es mucho más de lo que mostró en la quinta jornada del Festival de Viña del Mar.