• El alcalde de Colchane, Javier García Choque, teme que la desesperación haga que los bolivianos viajen a la frontera para ingresar por pasos fronterizos no habilitados.

Javier García Choque, hizo estas declaraciones a medios bolivianos tras informarse que el gobierno de la presidenta Jeanine Áñez Chávez, mantiene su posición de no permitir el ingreso a Bolivia a cerca de 200 bolivianos que se encuentran en Huara, que en su mayoría vienen desde el sur de Chile y que el sábado fueron transportados al complejo fronterizo de Colchane para su repatriación lo que fue negado por las autoridades altiplánicas.

El alcalde dijo a medios bolivianos que lamentaba la falta de humanidad del gobierno de Bolivia con sus propios compatriotas, “Es incomprensible la falta de empatía, se trata de familias, niños, mujeres embarazadas que están desesperados por estar con los suyos. Muchos de ellos son aymaras, son hermanos nuestros, esperamos que el gobierno de la presidenta Áñez recapacite frente al dolor y la desesperación de su gente en un territorio extranjero”.

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Para García el peor escenario sería que la desesperación de los ciudadanos altiplánicos los lleve a viajar clandestinamente a Colchane para ingresar por pasos no habilitados, “estos pasos están fuertemente militarizados en la frontera boliviana donde no trepidan en disparar a sus propios compatriotas”.
Medidas

Los ciudadanos bolivianos llegaron el viernes pasado a la localidad de Huara, desde donde pretendían ir a pie hasta el complejo fronterizo de Colchane. Se trata de un recorrido de casi 200 kilómetros atravesando el desierto tarapaqueño y donde la altura supera los 4500 metros sobre el nivel del mar. Una travesía imposible que fue detenida por Carabineros de Chile quienes los regresó al poblado de Huara donde se habilitó un camping para mantenerlos seguros.

El sábado las autoridades del gobierno de Chile embarcaron a los ciudadanos bolivianos con intención que ingresarán a su país por el Complejo Fronterizo de Colchane, sin embargo, debieron devolverlos hasta Huara luego que las autoridades bolivianas le negaron el paso.

El gobierno de la presidenta Áñez había establecido un cierre gradual de la frontera, sin embargo, los últimos brotes de la pandemia del Covid-19 le hizo endurecer su posición prohibiendo el ingreso de extranjeros y bolivianos a su país.